¿Antropología del espacio?

1.      Estimado Martin:
Nos dices en tu trabajo:
En este ensayo he argumentado que las teorías antropológicas que tratan la relación entre cultura y espacio – en un sentido amplio - se pueden clasificar según ideas formuladas en la física. He retomado tres modelos que me parecen principales tanto en física como en antropología: los enfoques atomistas, los enfoques horror vacui, y los enfoques relativistas. La idea principal de los enfoques atomistas es que se puede estudiar las culturas como si fueran átomos autónomos, sin tomar en cuenta el espacio donde se desenvuelven. Los enfoques horror vacui, al contrario, sostienen que la cultura depende del “espacio”; no puede existir en un vacío. Una postura parecida se puede encontrar en los enfoques relativistas, pero aquí se cuestiona la separación entre cultura y espacio, y más bien se busca juntar los dos lados en diferentes dicotomías. Más que depender del espacio, constituye y es parte de ello”.
¿Pero estamos hablando de lo mismo en física y en antropología? Me parece, salvo mejores opiniones de los conocedores, que puede ser revelador comparar las ideas sobre el espacio en física y el “espacio” en antropología, pero que no pasa de ser una metáfora interesante para clasificar distintas aproximaciones al espacio en esta disciplina. Tú mismo lo señalas al decir: “no se puede hacer una traducción directa entre el contenido de los términos físicos y las ideas antropológicas con las que los he conectado”. Tal vez lo interesante en este caso es entrar a los múltiples usos de la idea de espacio en los textos antropológicos. Es decir, la idea de clasificar y distinguir enfoques atomistas, de horror vacui y relativistas en las teorías antropológicas del “espacio” es interesante, ilustrativa, si reconsideramos los usos del término espacio en ciencias sociales. Pero: ¿Estamos realmente hablando de la relación cultura-espacio? ¿No se trata más bien de las relaciones humanidad-naturaleza? ¿O mejor aún, de la vieja diada cultura/naturaleza? ¿Estamos hablando realmente de “espacio”, o se trata de uno de esos términos sobreentendidos en la antropología y otras disciplinas sociales que asimila espacio a naturaleza, entorno, ambiente, hábitat, ecosistema, nicho ecológico, etc.?
La idea del espacio como “naturaleza” nos enfrenta a una cosa distinta al espacio de la física. Me referiré a este aspecto porque es el que parece dominar en tu análisis, en términos de la relación cultura naturaleza. En Malinowski, ejemplo del enfoque tomista, esta relación es quizá ambigua: de algún modo la cultura es una respuesta humana a la naturaleza, pero es variable, diversa, no es la misma respuesta en todos los lugares y tiempos, y la propia respuesta o respuestas generan una historia de relación la naturaleza cultura específica, única. También parece un problema en Hall quien incluso otorga una presencia mayor de la naturaleza en la definición de la conducta humana, no sólo por la tecnología, como lo afirmas, sino por la condición animal de lo humano (por eso algunos ejemplos de la concepción de espacio lo llevaron a la etología humana –lee: la dimensión oculta). ¿Hay realmente en estos autores una autonomía de la cultura/átomo de su espacio-lugar-entorno-naturaleza?
Sobre el enfoque horror vacui en la antropología me gustaría no adelantar comentarios, en tanto hay varios temas que revisaremos más adelante, por ejemplo: ¿se puede asimilar cultura a ideología? ¿Hay una noción de cultura en Marx? ¿Cuándo hablan de producción Marx, Steward y Harris están hablando de lo mismo? Te recomendaría leer algunos textos más, por ejemplo Lawrence Krader (Introducción a las notas etnológicas de Marx, en la revista Nueva Antropología no. 10) y a Jürgen Habermas (La reconstrucción del materialismo histórico). Pero nuevamente, el problema es si estamos hablando de espacio o más bien de entorno, nicho ecológico o naturaleza.
La idea de la cultura como átomo es interesante y de alguna manera fueron acercamientos como los que refieres los que contribuyeron a crear esta imagen. Pero al hablar del enfoque relativista consideras otros autores, que toman al entorno o al lugar no como independiente de la cultura o lo humano, sino producido por la propia acción humana. ¿En qué sentido son diferentes de los atomistas? ¿No estamos más bien en un punto en que la diferencia radica en que estamos (estás) usando dos sentidos de espacio: en el primero como entorno (de alguna manera ajeno, innerte), en el segundo como el producto de la acción humana en términos no sólo del entorno sino del mismo entendimiento del espacio, del lugar (making place) y, ahora sí, como una categoría social (lugar pensado, imaginado, entendido, vivido, producido, construido, elaborado, heredado, etc)?
En cambio, si tomamos el espacio como una categoría social (ver: Emile Durkheim: objeto de la investigación, en Las formas elementales de la vida religiosa) y no como equivalente a naturaleza: ¿no están más cerca las teorías atomistas de la cultura a la formulación de una teoría relativista del espacio? ¿No es más bien que el espacio-categoría no importe en los atomistas, sino que la manera en que es entendido depende de la posición humana (¿cultural?) frente a los objetos naturales y sociales, pero que no analizan las consecuencias de este entendimiento en las relaciones con el lugar? ¿No aparece de esta manera el tema de por qué en muchos pueblos la tierra parece plana o los paralelos parecen no tocarse? ¿No sería entonces interesante hacer antropología de los filósofos y científicos que han propuesto ideas distintas del espacio, más allá y en oposición a las ideas espontáneas del espacio? Sobre la relatividad del conocimiento humano y la revolución copernicana te recomiendo leer a Mary Douglas: Primitive Worlds, en Purity and Danger.



2.      Estimada Emel:
El tema de tu ensayo ha sido desarrollado, efectivamente, en distintas perspectivas antropológicas: la relación entre la cultura/actividad humana y el espacio/entorno. Nos planteas que por un lado hay autores que ponen énfasis en la influencia que ejerce la cultura en la definición, entendimiento y construcción del espacio/entorno, como Hall; por otro lado, están los que proponen poner más atención en la influencia inversa, del espacio-entorno hacia la cultura, como es el caso de la ecología cultural de Julian Steward. El hecho de que se postule que el núcleo cultural de cada sociedad para este autor esté ubicado en  los elementos que rodean una de las relaciones básicas entre actividad humana-entorno (subsistencia y disposición económica) señala la importancia de esta propuesta en la definición misma de lo que es la cultura. Cuestionas la viabilidad de definir los núcleos culturales de manera tan general y que, en consecuencia, se desarrolle una clasificación sobre-generalizadora de las sociedades con base en sus diferencias las formas de relación entre humanos-entorno (tipos generales de núcleos cultuales), incluso cuando Steward mismo llama a hacer estudios más detallados de la diversidad de estas relaciones; también su idea de que haya una relación univoca entre un grupo y un entorno. Por ello recurres a Ferguson y Gupta, o Massey, que se preguntan sobre la relación entre grupos y lugares en contextos de migración y desterritorialización, lo que lleva a cuestionar la relación aparentemente intrínseca entre un lugar - una cultura. Inviertes entonces nuevamente la relación de los términos cultura/entorno y preguntas adecuadamente: ¿cómo se forman los entendimientos de y las identificaciones con los lugares entre poblaciones interconectadas y móviles? Además, ¿esto corresponde a sólo a la era actual de movilidad y migración o la ficción de un lugar/una cultura es un constructo antropológico que no se puede aplicar tampoco al pasado? Apuntas también, junto con Massey, Ferguson y Gupta, a la importancia de las relaciones de poder en la disputa misma por la construcción de las relaciones y entendimientos entre personas/culturas/espacios; igualmente señalas el papel activo de las personas en los procesos de hacer lugar. Por ello retomas la agenda de Gupta y Ferguson como propuesta de hacer antropología: analizar el proceso socio-histórico de hacer lugar/cultura/personas en contextos de interconexiones y poder. Comparto en general tus ideas y el análisis que haces de los autores. Me permito señalar algunos puntos que quizá puedan dar opción a la reelaboraciones de tus ideas en los siguientes cursos.
Una cuestión interesante es si seguimos operando en todos los casos con la misma noción de cultura. En el caso de Steward parece que se trabaja con una noción amplia, que incluye especialmente las relaciones entre grupos y nichos ecológicos (que se producen de alguna manera en esa misma relación). En cambio Hall parece enfocarse más al sentido que tienen las cosas en la acción humana (por eso habla de proxemia como el entendimiento y práctica del espacio, o más bien como la dimensión espacial de la acción humana). En el caso de Ferguson y Gupta parece que se alude a dos nociones de cultura: las de las particularidades de ciertos grupos (es decir, la noción relativista de cultura) y los entendimientos o sentidos de estos grupos (otra forma del relativismo). Quizá lo que ellos proponen no es romper con estas ideas sino simplemente subordinar estos elementos a la dinámica social y de poder. ¿Hablamos de lo mismo cuando nos referimos a cultura en estos autores?
Igual sucede con espacio. Mientras que en Steward parecemos asimilar espacio a lugar y, más precisamente, a nicho ecológico y sus particulares características en función de la sobrevivencia humana, en Hall se habla de una especie de categoría cultural que está implicada en cada acción y gesto, y en Ferguson y Gupta se habla de los disputados entendimientos históricos y políticos del “lugar” y las formas de producir concreciones de ese lugar (como cuando siendo chinos amueblamos la casa estilo chino en alguna ciudad europea). ¿Hablamos de naturaleza/entorno, de nicho ecológico (que es una relación entre recursos y necesidades de diversos habitantes del mismo nicho), o de una categoría cultural, o incluso de un constructo sociohistórico? Tal vez la comparación implique también identificar cómo los conceptos mismos de estos elementos (cultura, espacio) van cambiando o abarcan y permiten entender cosas distintas.
Una última cuestión (por el momento) es como estas precisiones tienen repercusiones en el trabajo antropológico mismo. Apuntas ya las consecuencias en la agenda del trabajo antropológico, y quizá lo que queda es repensar el trabajo antropológico a partir de estas ideas y en una investigación concreta. Lo del poder, por ejemplo, aparece apuntado de manera interesante (la geografía del poder de Massey podría ser una forma diferente de conceptualizar el espacio y el objeto mismo de la antropología), pero ¿qué implican estos términos? De alguna manera es lo que discutiremos en el curso II y en especial en el curso III. Así que seguimos el diálogo.

3.      Estimado Isaac:
El ensayo promete dirigirse al concepto mismo de cultura, pero se desarrolla planteando más bien la necesidad de la redefinición de la noción de cultura a partir de dos problemáticas. La primera es el cuestionamiento de si la cultura tiene lugar, o si hay una correspondencia entre lugar y cultura. Señalas, apoyándote en Gupta y Ferguson, y en Appaduai, que esa relación no es evidente y más bien representa un problema de investigación en sí mismo: el espacio es social e históricamente construido y, al mismo tiempo, se desarrolla un sentido político en la producción del “lugar”. Lo mismo sucede con las identidades, que no son expresiones de una cultura específica, o constructos acabados que los individuos toman, sino productos históricos dentro de relaciones de poder. La segunda, se refiere a la construcción de la otredad de la antropología (otro aspecto del lugar, de alguna forma) que llevó a buscar la cultura “afuera”, en lugares rurales, como lo muestras en el análisis de Ferguson, o tus propias notas sobre las ideas sobre lo rural, lo indígena y la cultura. Las reflexiones finales aparecen más bien como un conjunto de ideas aún en proceso de formulación.
Me parece interesante hacer este tipo de ejercicios, aunque si extrañé por lo menos una entrada general sobre lo que quiere decir cultura. De algún modo hay una idea implícita, pero siempre es bueno hacer explícitas ciertas cosas para poder desarrollar una crítica más ordenada. La idea es que si tomamos a cultura como un conjunto delimitado de prácticas, o de símbolos y significados, con una lógica específica, el resto del argumento se dirige más claramente a la crítica de la relación entre esta cultura y el lugar, o de esta cultura y la comunidad rural.
Tu argumento, en consecuencia, nos deja otros dos problemas: uno es si lo que llamas identidad, memoria, comunidad, es parte de esa “cultura” o se trata de otros fenómenos o hechos distintos. En la argumentación se van agregando como hechos que parecen ser extensiones o desprendimientos de la cultura, pero no es claro. Otro problema es el de si no hay una ruptura importante en el concepto de cultura que manejan Gupta, Ferguson, Leonard, Anderson, en relación a los trabajos digamos clásicos de la cultura como símbolos, significados, entendimientos y lógicas. ¿No encuentras implicada una reformulación de la noción de cultura? ¿O sólo hay un acotamiento de su condición de fuerza determinante de la vida humana: de ser la fuerza de lo humano a ser una dimensión, muy acotada por las relaciones sociales, las relaciones de poder y la historia de esas relaciones? Los siguientes cursos implican una lectura más detallada de algunos de estos y otros autores y entonces podrás continuar con esta interesante discusión sobre el lugar de la cultura. Te recomiendo, por lo del mundo rural, que leas Imágenes del campo, de Cynthia Hewett, La ciudad y el campo, de Raymond Williams, y Tiempo, trabajo y cultura, de Jacques Le Goff.

Tu ensayo se centra en la definición de hábitat, enfocándose en que es lo propio del hábitat humano y que, por lo tanto, atañe a la antropología. Según el argumento, el hábitat implica diversos factores a considerar: un elemento biótico, un lugar, y en el caso de lo humano, un proceso de adaptación que está influido por la cultura. El argumento, siguiendo a Steward, Sahlins y Service, dice que la diversidad humana no es producto sólo de ambientes diferenciados sino de distintos procesos de adaptación. Esos procesos pueden entenderse a través del análisis del núcleo cultural, que se refiere a los aspectos que componen este proceso de adaptación/transformación del entorno, en distintos grados o niveles, con distintas historias de permanencia o cambio. Agregas que también la idea de que el espacio expresa cosas, es significativo en sí mismo, dado que está organizado por la actividad humana y en relación con ésta. Finalmente insertas la idea de que también tiene que ver con algo que llamas “memoria”. Trasladas estas reflexiones finalmente a tus objetos de interés antropológico actual: la casa y el territorio.   
¿El lugar humano, digamos, es especial porque implica transformaciones del entorno producto de la adaptación? Es decir, en todas las especies hay adaptaciones, esa es una de las tesis básicas de la lógica de la evolución ý de la variación ecológica (una, la otra tiene que ver más bien con la genética). Pero se sugiere que la adaptación humana es especial, que produce ciertos contenidos y dinámicas que no son comunes a otras especies; o eso pretendemos nosotros. Existen estudios interesantes que hablan de la capacidad de transformación de entorno que realizan muchas especies, desde las arqueobacterias que sin estar adaptadas a un ambiente de oxígeno fueron adaptándose y al mismo tiempo contribuyendo a la transformación misma del planeta en un lugar lleno de aire tóxico de oxígeno; o las bacterias que dejaron de transformar materia inorgánica para producir energía y reproducirse y empezaron a comer mejor a otras bacterias dando origen a otros procesos de adaptación al entorno. ¿La adaptación y transformación del ambiente es algo propiamente humano? ¿O es universal y sólo se trata de diferencias de grado o forma? ¿Qué es lo peculiar de esta otra forma? Hay una amplia discusión respecto de la validez de la tesis de si la adaptación, la transformación del entorno, la construcción de herramientas, el trabajo, son los elementos que podríamos decir son el origen y fundamento de lo propiamente humano, o de la cultura (en uno de sus múltiples significados). Tal vez es más adecuado pensar en términos de los segundos elementos que manejas (y pensar en que se trata de dos tesis distintas: adaptación y significación, digamos). Sin embargo, también hay allí una discusión sobre qué tanto la idea de que los lugares tienen significados o están cargados de significados es la cualidad que hace propiamente humano/cultural al hábitat, o también es un problema de grado. Migraciones regulares de animales, formas territoriales de habitación en algunas especies, marcas y construcción misma de espacios de habitación o incluso de abandono de cadáveres de los miembros muertos en sitios específicos, muestran que hay cosas semejantes en el mundo animal, sólo como ejemplo. ¿Tenemos entonces la posibilidad de trazar una línea clara entre lo humano y lo no humano? ¿O somos simplemente otra variedad de animal, que se considera muy diferente – siendo esa consciencia quizá lo específicamente humano?
Te recomiendo (como a Daniel Flores), para abrir la discusión, considerar el texto de David Harvey, Espacios de esperanza, en donde utiliza una idea de Marx sobre la cualidad específicamente humana: la de diseñar el mundo (en el sentido de lo que hace el arquitecto): se construye con una preconcepción de lo que se quiere como espacio (y no se hace por instinto). ¿No te interesaría conocer este argumento?

Por: José Luis Escalona Victoria

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